Por Nuria Aguiñaga Chiñas

 Soporte de Reclutamiento en GSB

Cuando estaba buscando trabajo por primera vez una de las cosas que más miedo me daba era la incertidumbre de no saber qué cosas tenía que hacer o decir en mis entrevistas de trabajo y me preocupaba mucho por ser la persona ideal que las empresas estaban buscando.

Cuando me enfrenté a la primera entrevista estaba nerviosísima, había estudiado a la empresa a la que estaba aplicando, había estudiado algunas preguntas que me habían recomendado y me repetía constantemente “no muevas los pies ni te comas las uñas”, entré a mi entrevista y no fue para nada lo que me imaginaba. La reclutadora fue amable y tuve la fortuna de que cuando terminé la entrevista me dijo qué cosas podía mejorar cuando me enfrentara a estos procesos (no todos los reclutadores son así de amables).

Sus recomendaciones fueron muy valiosas y nutriéndome también con la experiencia en GSB escribí esta lista de qué cosas he aprendido sobre la marcha a no hacer cuando estás un proceso de selección:

  1. No llegues en blanco a tu entrevista. Investiga al menos la misión, visión y valores del lugar al que estás aplicando (ahora encuentras todo en Internet), a veces ni siquiera compartimos esas tres cosas con las empresas y, en consecuencia, se vuelve un martirio nuestro trabajo. Aunque parezca algo que seguramente ya sabes, estudia tu CV porque a veces los nervios traicionan y puede ser que omitas partes importantes de tu experiencia o preparación, o que confundas algunos puntos con otros. Y por último, prepara algunas preguntas para tu entrevista, imagínate que en la vacante no viene la zona de trabajo y en la entrevista el reclutador olvida decírtelo (¡porque nos pasa!), tú no le preguntas y resulta que el trabajo es al norte y tú vives en el sur… por eso siempre ten claro qué más quieres saber, por si las dudas.
  2. Los jeans y tenis no siempre combinan con todo… cada empresa, cada profesión y cada lugar de trabajo tienen sus propios códigos de vestimenta, intenta informarte antes de tu entrevista cuál sería la forma más adecuada de vestirte para dar una imagen presentable. El punto tampoco es vestirte de un modo que te resulte incómodo, te aseguro que si te preparas con tiempo puedes encontrar algo que se ajuste a tus gustos y al perfil de cada lugar de trabajo. Evita usar sudaderas, jeans, tenis, playeras informales para tu entrevista, ya que tu imagen dice mucho de ti.
  3. Evitar ponerse nervioso es mucho pedir, pero sí puedes buscar formas de no hacerlo notar tanto… es imposible no ponernos nerviosos y sobre todo cuando tenemos nuestras primeras entrevistas, pero sí puedes evitar comerte las uñas, bailar en tu silla, reírte de nervios (si es tu caso), comer chicle…. A veces sirve respirar profundo antes de entrar a la entrevista, o ir al baño y echarte porras en el espejo (aunque no lo creas, ¡sí sirve!)
  4. Ponte cómodo pero no seas comodino… a veces lidiamos mejor con los nervios cuando somos nosotros mismos aún en ambientes que nos exigen ser más solemnes, así que si eres bromista o muy simpático puedes usarlo a tu favor en una entrevista, pero ¡aguas! Siempre debes tener cuidado de no ser grosero o demasiado intrépido con quien te está entrevistando. Lo que definitivamente tienes que evitar a toda costa es el uso de groserías, albures o dobles sentidos (esfuérzate por encontrar las palabras para decir lo que dirías con esas groserías), coquetear con tu entrevistador/a, tutear a alguien si notas que le es incómodo y el contacto físico que invada el espacio personal de la otra persona (por favor, sólo da la mano).
  5. ¡No digas mentiras! Muchas veces hemos escuchado historias de personas que pusieron una que otra mentira en su CV y no pasó nada malo, o incluso obtuvieron el trabajo, sin embargo, te puedo decir que no se ve nada bien. Imagínate que te quedas en un puesto y mentiste en las habilidades que tienes y prontamente te piden hacer algo de esas cosas en las que mentiste, ¡qué problema! Vas a tener que decir la verdad y probablemente tus jefes, supervisores y colaboradores dejen de confiar en ti y, en el peor de los casos, te despidan. En otro escenario, pude ser que nadie se entere, pero cuando tengas que hacer tareas que rebasan tus conocimientos te sientas muy frustrado y acabes por tirar la toalla. Mi recomendación es: confía en lo que sabes, no tienes que ser el mejor candidato para todas las vacantes porque no lo tienes que saber todo, y seguro encontrarás un lugar en el que les guste lo que sabes y también le sumen a tu conocimiento.
  6. No olvides seguir las instrucciones de lo que te pidan. Aquí va una vergonzosa anécdota: una ocasión en la que me aplicaron una prueba en un proceso de selección y yo muy confiada me salté las instrucciones porque era un ejercicio muy obvio (según yo), y subrayé las respuestas en lugar de circularlas, ¡imagina mi vergüenza cuando me di cuenta y no podía borrar! Al final de esta triste historia, no me quedé en el puesto (claro está), pero sí me dieron retroalimentación y su mayor recomendación fue: SIGUE LAS INSTRUCCIONES.

Al final me di cuenta de que estaba poniendo demasiada atención en las cosas que sí debería hacer, y olvidé por completo esas que no debería hacer, que a veces pesan más que todos los logros y cualidades que hay en un CV.

Sólo me queda decirte que todos cometemos errores en nuestros procesos de selección (sobre todo cuando te estrenas en el mundo real), y habrá reclutadores que sean más flexibles que otros, pero notarás que: si te preparas, confías en ti y llegas siempre a tiempo, pronto encontrarás un empleo que sea el perfecto para empezar o continuar tu carrera profesional.