Mucho ha evolucionado el concepto de equipo. Un buen equipo se desempeña con autonomía y eficiencia para entregar productos de calidad y valor para la organización.

Los miembros de un equipo comparten objetivos comunes, claros y relevantes, ponen su foco en como ser más cohesionados, eliminar los desperdicios e incrementar su desempeño, haciendo propia la mejora continua y la búsqueda de la excelencia.

Un buen equipo se desenvuelve en un clima de confianza y respeto donde cada miembro se siente escuchado e importante. Para incrementar sus niveles de colaboración y multidisciplinariedad, se esfuerzan por tener actividades de enseñanza y aprendizaje, buscando disponer de todo lo que necesitan para entregar un requerimiento de principio a fin.

Un equipo requiere tiempo para madurar y fortalecer sus competencias técnicas y relacionales, aprender de sus errores, ser confiable y predecible, y para ello necesita ser estable y dedicado para llegar a convertirse en un verdadero Equipo.

Para acelerar este proceso, los equipos necesitan disponer de un Coach que trabaje al servicio de sus miembros, elevando lo que se conoce como coeficiente TERA (Tribu, Expectativas, Rango, Autonomía), que significa, fortalecer una filosofía de trabajo y un clima de confianza para que cada persona se sienta en su Tribu, en familia, con la Expectativa de tener solución a la mayor parte de sus problemas y cierta claridad en el futuro para no sentirse amenazados, con el Rango e importancia suficientes para ser escuchados y ejercer influencia, y la Autonomía para llevar adelante sus trabajos y propuesta de mejora.

El rol del jefe o gerente cambia, pasando de un formato jerárquico, donde los jefes solventan los problemas de los equipos, a un formato transversal, donde su principal función es influir e inspirar, empoderando a los equipos para que sean ellos los que propongan soluciones y resuelvan sus retos.

Estos cambios exigen nuevas habilidades de liderazgo, orientadas a empoderar, incentivar, retar, formar y motivar a las personas y Equipos con quienes se desarrollan y alcanzan los objetivos de la compañía, comprendiendo, que su trabajo como Coach del Equipo no es administrar tareas, sino desarrollar personas, promoviendo la autonomía colectiva, lo que es mejor para el Equipo y no para un individuo en particular, permitiendo que el Equipo experimente y se responsabilice por sus actos, convirtiendo los errores en momentos de aprendizaje y madurez.

Por último, el Coach sabe que el Equipo necesita tiempo para convertirse en un verdadero Equipo, por lo que sabrá ser paciente y comprensivo, apoyando al Equipo en todo momento.

¿Quieres ser un Coach para tu Equipo? ¿Te gustaría que los jefes y gerentes sean Coach para tu equipo?

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María Esther Remedios

@soy.agile.coach