Teletrabajo o trabajo en remoto, en pocas palabras, se refiere a trabajar en un lugar diferente a la oficina haciendo uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

Un nuevo término comienza a tomar fuerza en este ámbito: el SmartWork o Trabajo Inteligente, donde tienen cabida las nuevas TIC que han surgido producto de las necesidades emergentes de comunicación y colaboración, en forma masiva y digital. A esto le podemos añadir prácticas del mindset agile y tenemos Agile SmartWork.

Por otra parte, en épocas del Covid-19, el lugar de trabajo suele coincidir con nuestro hogar, espacio que la mayoría comparte con su familia. Algunas personas, presentan dificultades personales y familiares producto de la pandemia, del confinamiento, del temor al contagio, sobre cómo gestionar la incertidumbre y la crisis en general. También, se presentan oportunidades, abriendo espacios y tiempo para la reflexión, el autoconocimiento, el aprendizaje, el fortalecimiento de valores, entre otros.

A esto podemos agregar, que muchos de nosotros hemos añadido horas a la jornada laboral, reportando tener días muy ocupados y ajetreados, no necesariamente más productivos.

Ser productivos implica realizar tareas prioritarias para lograr objetivos y metas de valor, de forma eficiente, haciendo un uso óptimo de recursos, de tu energía y de tu tiempo.

Ser productivos exige tener claros los propósitos, objetivos y metas, así como los valores y principios, tanto laborales como personales, a fin de poder identificar qué tareas son importantes, prioritarias, las que dan más valor a tu vida y a tu trabajo.

En este sentido, maximizar el hacer menos, te dará más tiempo para lo importante.

Esto va de Priorizar, que nuestras listas de tareas estén encabezadas por aquellas cosas que dan mayor valor, y que permiten lograr o avanzar objetivos y metas.

Puedes tener objetivos a corto, mediano y largo plazo, pero en contextos cambiantes y con mucha incertidumbre, no tiene sentido realizar ejercicios exhaustivos de planificación, sino hacer planes a corto plazo (2 semanas), flexibles y adaptativos, que se ajusten a las realidades del momento en que se ejecutan, tomando en cuenta factores como si las tareas priorizadas están listas para ser realizadas, si se tiene la capacidad para acometerlas en esas 2 semanas, reflexionando que mejoras incorporar para reducir las interrupciones y los desperdicios que afectan, o pueden afectar nuestra productividad y la de nuestros equipos de trabajo.

El espacio de trabajo en casa, puede ser la diferencia entre resultados productivos o no. Si trabajas con un portátil, piensa en lo beneficios de tener un monitor, una cámara web o unos auriculares con micrófono, también el disponer de un escritorio o mesa a una altura adecuada y una silla ergonómica donde puedas estar varías horas sentado/a. Disponer de los elementos adecuados permitirá mejorar tu salud, tu postura, y tener mejores videoconferencias.

Y esto nos lleva a la tecnología, y la conveniencia de utilizar aplicaciones multidispositivo que funcionen en smartphones, tablets, portátiles y ordenadores de escritorio, que nos den la libertad de usar el dispositivo que más nos convenga. Las suites de aplicaciones de Microsoft Office 365 y de Google, ofrecen una amplia gama de aplicaciones en la nube. Cobran especial relevancia las aplicaciones de video llamadas en grupo como Teams, Zoom o Hangouts, así como los chats de mensajería instantánea como Whatsapp o Slack, que facilitan la comunicación y la colaboración constante entre los miembros del equipo, y con nuestros familiares y amigos.

Otras herramientas relevantes para impulsar nuestra productividad son los tableros colaborativos, para organizar e ir moviendo nuestras tareas por diferentes estados, como lo es Trello, y más profesionalmente Jira, para organizar listas de chequeo, recordatorios y notas Google Keep, para facilitar dinámicas con tableros Mural y Miro, y para hacer retrospectivas FunRetro.

Por último, ser productivo también depende de nuestra motivación, del dominio que tenemos sobre la tarea, de la autonomía con que podemos desenvolvernos, del ambiente de trabajo, de la calidad de las relaciones, de los incentivos y recompensas, entre otros aspectos que valoramos.

María Esther Remedios

@soy.agile.coach